Más allá de la Repetición - Parte III
Estelle MURRAY
Murray, E. (2025). Más allá de la Repetición Parte I. Somatosens Pain Rehab, 22(1), 15-17.
En línea (03/08/2026): https://www.somatosenspainrehab.com/articles/ms-all-de-la-repeticin-parte-i
Murray, E. (2025). Más allá de la Repetición Parte II. Somatosens Pain Rehab, 22(3), 105-107.
En línea (03/08/2026): https://www.somatosenspainrehab.com/articles/ms-all-de-la-repeticin-parte-ii
¿Cómo la paciente logrará entrever la orilla, percibir otra voz, ver la mano tendida? Cuando las terapeutas no reducen la experiencia viva del sufrimiento a un dolor objetivado por UNA causa, sino que integran técnicas e informaciones en una ética de la comunicación sentida, apropiada y portadora de sentidos (en el sentido de “significación” como de “rumbo” hacia el porvenir). El sentido dado a la experiencia no es objetivo. Se inscribe dentro de un ritornelo[1] que la singularidad de cada situación canturrea con los actores de la relación de cuidado. Nace en un encuentro dialógico tanto para la reeducadora “acostumbrada” en tratar a pacientes neuropáticos como para la paciente, inmóvil y petrificada de dolores. Así, ambos rechazan la indiferencia. Un lugar está hecho al murmullo que desplaza sutilmente la paciente hacia lo que ella no es, pero podría advenir.
Desde la sala de espera, bautizada desde hace poco “sala de bienvenida” con relación a la philia de la que nos habla Aristóteles (amistad en cuanto hospitalidad), alguien tiene que detenerse y tomarse el tiempo de entrar en la temporalidad del herido haciéndole una señal. En la cuarta edición del Manual ya se insistía sobre la importancia de escuchar a la paciente: aun cuando evoca hechos muy antiguos o que no parecen estar relacionados con el dolor actual (Winckler & Gahagnon, 2019; Spicher et al., 2025 p. 227).
Se tratará de escuchar, distinguir las resonancias entre temporalidades entretejidas de la paciente y ver qué elementos del pasado deben ser confrontados y movilizados de nuevo para desbloquear su presente amenazado. El proceso de anamnesis está muy relacionado con la concepción socrática según la cual saber es recordar. En sus diálogos, Platón nos describe a Sócrates, que “des-embarazaba”[2] su interlocutor de su propia verdad, a través del método mayéutico; verdad (ἀ-λήθεια | a-letheia | ) que, según Heidegger, era literalmente la salida del olvido (Λήθη | Lếthê | ), nombre de uno de los ríos que separan el mundo terrenal del mundo soterrano del Hades, el reino de los muertos.
Es así como en el mundo angloparlante se comete un error facticio al integrar la anamnesis clínica bajo el concepto engañoso de medical history. En su acepción más corriente, la historia sigue los hechos históricos en un orden cronológico. Sin embargo, según el maestro de historia en El juego de los abalorios (Hesse, 1943 [1994]), solo tiene sentido si informa nuestra vida diaria (Spicher et al., 2025, p. 42).
Tal como vosotros, vosotras, al leer la primera edición del Método, la interpretaréis y os la reapropiaréis, los actores de la anamnesis, que es un relato a dos voces (Spicher, 2021), lo inscribirán en la dinámica del devenir. Lo que dice la terapeuta es lo que la paciente escucha, o sea las informaciones que selecciona según quién es, su bagaje cultural, psíquico, físico, espiritual o cósmico, como lo queramos llamar. Regresa una herencia viva. Y en lo vivo, hay partes muertas, insistentes fantasmas[3] que perturban la evolución del tratamiento, contenido inconsciente del subsuelo que viene a tocar a la puerta.
Además, en este diálogo comprometido muchas veces el terapeuta apunta palabra por palabra lo que el paciente le dice y le responde de forma que sus palabras fructifiquen. Asimismo, esta toma de nota modifica la calidad de escucha de la terapeuta. Al leer en voz alta las palabras de su paciente, un proceso de transformación se desarrolla. En la visión de la paciente, aparecen progresivamente el suelo sedimentario y el cielo que tapaba un espacio saturado por el fuego de los dolores.
De acuerdo con Aristóteles, os proponemos la lógica de la inducción que se nutre de las in·formaciones de nuestros sentidos exteroceptivos, incluso interoceptivos; que tengáis oídos para oír y que vuestros ojos se desvelen (Spicher et al., 2025 p. 119). [4]
A la paciente de carne y hueso (¡y de nervios!) le toca hacerse experta gracias a los terapeutas. Ellos saben humildemente que también aprenderán a evolucionar con sus compañeras de equipo en el ritornelo de la terapéutica. Para que el enfoque se vuelva realmente terapéutico emerge una relación dinámica vinculada al “poder-vivir” de las pacientes que aprenden a “volverse suave con lo imperdonable”[5] (Ysé, 2024).
Cuidar con infinita ternura daría misteriosamente acceso a una dimensión poética, un espacio de reconciliación entre su herida y el mundo. A medida de las fuerzas de los pacientes, ese ejercicio de concentración conmovedora tiene lugar en un silencio activo que pacientemente se cultiva; silencio que despista a la razón. Mediante el subterfugio del pompón, se comprometen a participar en la reorganización de su sistema nervioso. En este sentido, Aristóteles define el alma como principio primero que nos da el vivir, el sentir y el pensar, movimiento que anima el cuerpo, por imperceptible que sea ese movimiento.
Dolor y dulzor; sueño, poesía, juego … todos tienden a hacerse intensos, camino hacia una realidad que vuelve a ser habitable. De ahí, un sabor reactivado, que da sabor a las cosas; un sabor de los saberes, que son más que meras informaciones. La paciente discierne lo que la concierne. Razón e imaginación no se oponen, sino que son dos aspectos imprescindibles para ver una misma realidad. Su colaboración puede llevar hacia una utopía emancipadora, una integración y una superación de los territorios de la muerte en la que el objeto aparece a partir del deseo del objeto. Una utopía que tiene un impacto concreto.
De utopía se trata El Método. Se entiende desde esa terra nusquam que imagina Thomas More (1516), país de ninguna parte, espacio inexistente y sin embargo necesario para dar consistencia vital al duro presente que se experimenta. Utopía también como la trama geométrica inexistente hecha de puntos y líneas imaginarios, y sin embargo consistente para el plan del arquitecto que emprende la construcción real del proyecto.
En mi elección, hay una fidelidad a todos los anónimos de la tierra quienes dijeron ‘no’, un día, inspirado por un ‘sí’ más amplio 임현정 |LIM Hyeon Jeong
(Lim, 2016; Spicher et al., 2025, p. 282).
[…] se vuelve necesario entrar en las imágenes que ellas/ellos proponen, en el murmullo de sus vacíos negros estrellados. Sabor de saberes plurales que trabajan juntos – cirujanos.as con médicos.cas, terapeutas, pacientes y sus cercanos –, dialogando, desde una sana humildad, sin crispación, liberando una potencia de resistir, actuar, renacer, removiendo automatismos y costumbres
(Spicher et al., 2025, p. 137).
[…] esa exigencia de no limitarse nunca, imaginar siempre y volver a empezar a danzar las músicas del amanecer y sus fragilidades
(Spicher et al., 2025, p. 24).
Referencias
Hesse, H. (1943 [1994]). Le jeu des perles de verre. Paris : Calmann-Levy.
Lim, H.J. (2016). Le son du silence. Paris : Albin Michel.
More, T. (1516). Libellus vere aureus nec minus salutaris quam festivus de Optimo reip. statu deque nova insula Utopia. Louvain : Theodoricus Martinus.
Téléchargeable (04.08.2026) : https://urls.fr/url9jj
Spicher, C. (2021) Entendre les symptômes en remontant le fleuve des souvenirs par un récit à deux voix : anamnèse clinique (Editorial). Somatosens Pain Rehab, 18(3), 64-70. Téléchargeable (04.08.2026) : https://urls.fr/laeyv6
Spicher, C., Murray, E., Chapdelaine, S. & de Andrade Melo Knaut, S. (2025). Méthode de rééducation sensitive de la douleur. Un nouveau mode de penser la complexité bio-psycho-sociale – Préface : P. Sprumont. Montpellier, Paris : Sauramps Médical.
Winckler, M. & Gahagnon, A. (2019). Tu comprendras ta douleur. Pourquoi vous avez mal et que faire pour que ça cesse. Paris : Fayard.
Ysé, C. (2024) Vivante, Seghers.
[1]Ritournelle en francés.
[2] Alusión a la analogía entre la madre de Sócrates, comadrona que daba luz a cuerpos y Sócrates quien daba luz a las almas.
[3]Revenants en francés.
[4] Inducción: razonamiento aristotélico que, al inverso de la deducción, parte de los hechos particulares observados por nuestros cinco sentidos, con el fin de llegar a principios generales; la inducción va de lo particular a lo universal.
[5] “Devenir douce avec l’impardonnable”, en la versión original en francés.